[REQ_ERR: 401] [KTrafficClient] Something is wrong. Enable debug mode to see the reason. Descubre cómo la escritura puede llevarte a la victoria en el juego

Descubre cómo la escritura puede llevarte a la victoria en el juego

Ya lo escribe Walsh en el prólogo a Operación Masacre : escribir para que no se repita. Para eso se requiere de un escritor que ponga el cuerpo en un compromiso pulsional. Quizás la definición de Sartre podría completarse o reformularse si incluyéramos al cuerpo, algo así como que escritor es quién escribe poniendo, también, el cuerpo.

Para abordar la escritura hay que ser más fuerte que lo que se escribe. Hay un poner el cuerpo en la experiencia de la escritura: un escritor jugándose por lo que escribe, yendo al lugar donde ocurrieron los hechos que quiere narrar, e incluso llegando a cambiar de domicilio e identidad.

Una forma extrema de poner el ser en relación a aquello que lo motiva a escribir. Pero también hay un cuerpo pulsional que se pone en juego al momento de sentarse a la máquina de escribir y comenzar a tipear. Aunque no sea del mismo modo, el compromiso del cuerpo se requiere en ambos casos, tanto para ocupar el rol de un investigador en movimiento, como para ser un autor escribiendo cuentos policiales o cuentos sobre recuerdos de infancia o que toquen a la novela familiar; incluso toda la serie de cuentos que Walsh escribió y que bordean de manera tan inquietante lo ominoso.

Allí el escritor santafesino dice:. La escritura, en el sentido grafológico, perfectamente individualizado, lleva las marcas del cuerpo que la ha sembrado en la página.

Y ese cuerpo, cuyos innumerables signos pueden seguirse en los trazos de lo escrito, se deposita poco a poco, a lo largo de los años, en la obra que es, según la vieja denominación latina, también ella, un corpus.

Escribir es, así, una especie de traslado en que lo vivido pasa, a través del tiempo, de un cuerpo al otro. Volviendo a Duras en su ya citado libro Escribir ella dice:. No: con la desesperación.

Qué desesperación, no sé su nombre. Escribir junto a lo que precede al escrito es siempre estropearlo. Y sin embargo hay que aceptarlo: estropear el fallo es volver sobre otro libro, un posible otro de ese mismo libro.

Cuando un escritor escribe revela quién es y lo que ha vivido, lo que ha marcado su existencia. No me refiero a la constatación o el rastreo de lo efectivamente ocurrido o el dato biográfico que pueda leerse en la letra de un escritor.

Más bien, lo que queda revelado es la singularidad propia del autor ligada a una ética, una poética y un compromiso con la palabra escrita que es irrepetible. El oficio de escribir se encarna en un cuerpo que hace de la marca de su singularidad una narrativa propia, una voz propia.

Rodolfo Walsh como trabajador de la palabra escrita, posee una marca de identidad que se encuentra presente en toda su obra, es decir, es su propio modo de habitar el lenguaje: la marca del misterio y el enigma, la violencia, lo testimonial, las voces de los protagonistas en su singularidad máxima, atender a ese detalle que hace a la marca de identidad de quién habla, y que debe ser escuchado si se quiere contar su historia, el uso de distintos registros discursivos como resultado de la sociedad que los produce, la memoria, su escritura siempre contra el olvido.

Walsh poseía una poética propia que los verdugos de la última dictadura militar estaban decididos a acallar. Su muerte fue el castigo por lo que Walsh había escrito desde que su pluma empezó a rodar. No se le perdonó que pusiera en primer plano las voces de las víctimas que el poder dictatorial había querido aniquilar: la del obrero subversivo, la del luchador guerrillero.

Las patotas de la ESMA lo asesinaron por lo que escribió pero apuesto a que también lo hicieron por lo que podría haber escrito después de la Carta Abierta a la Junta Militar , que sería el epílogo a su vida. Sin dudas, hubiese escrito mucho más de lo que puedo imaginar. No tenemos esos textos pero están todos los que el autor sí escribió.

Desaparecer un cuerpo no alcanzó para borrar una existencia. Walsh vive en cada una de las palabras que dejó, en el recuerdo y el testimonio de quienes lo conocieron. Nada puede frenar una escritura tan potente como un viento que no cesa de soplar. La vida retratada y escrita por Rodolfo Walsh permanece, como una tinta indeleble que ningún poder borrará jamás.

La palabra y la acción , Buenos Aires, Grupo Editorial Norma — Página 12 , Es psicoanalista, docente y escritora. Ha publicado en distintos medios trabajos entrecruzando psicoanálisis y literatura. Algunos de sus cuentos fueron publicados en distintas antologías así como en medios digitales.

Pero no sería justo decir que la imprenta y la escritura hayan expulsado totalmente a la palabra hablada de nuestra cultura. De hecho, el siglo XX trae nuevos avances tecnológicos que permiten la recuperación de la oralidad, si bien se trata de una oralidad particular, mediada por la escritura.

Es este sentido en el que define Ong, en contraposición con la oralidad primaria , la que denomina era de la oralidad secundaria :. Esta nueva oralidad posee asombrosas similitudes con la antigua en cuanto a su mística de la participación, su insistencia en un sentido comunitario, su concentración en el momento presente, e incluso su empleo de fórmulas» Ong, , p.

Así, desaparece la presencia física del locutor y queda sólo la voz y, dependiendo del medio, también la imagen. El oyente, al igual que sucedía con el lector, es sólo un ente abstracto en el momento de grabar.

No se habla para un público presente sino para una audiencia potencial, y la palabra oral ya no desaparece tras su su escucha, sino que, al igual que ocurre con el texto escrito, la palabra oral grabada puede ser reproducible.

Y como también le pasa al lector de letra impresa, el oyente de voz grabada no puede dialogar, intervenir o replicar esa palabra. Las reservas de Platón hacia la escritura también se aplicarían a las grabaciones.

Si la escritura supuso un cambio cultural que se acrecentó con la invención de la imprenta, es inevitable plantearse cómo la era digital ha afectado a su vez a la escritura.

De este punto de partida nace la idea del paréntesis de Gutenberg , formulada primeramente por el profesor Lars Ole Sauerberg Sauerberg, junto a otros teóricos como Thomas Pettitt, desarrollaron el proyecto The Gutenberg parenthesis — print, book and cognition.

En líneas generales, la tesis del paréntesis de Gutenberg sostiene que la era de la textualidad sería, esencialmente, una interrupción un breve paréntesis en la forma de comunicación, creación y transmisión de la cultura.

Sauerberg sostiene que la era digital no es simplemente una fase distinta en una progresión lineal de las formas de comunicación, sino más bien una vuelta a las prácticas y los modos de pensar anteriores a la imprenta. De una forma análoga a cómo la Edad Oscura supuso un periodo excepcional caracterizado por el abandono temporal de un elemento cultural clave la escritura , el periodo que va de la invención de la imprenta hasta la actual era digital puede interpretarse como un paréntesis histórico.

La era digital supone, de algún modo, un regreso a los medios de producción y transmisión cultural anteriores a la invención de la imprenta. Sauerberg y sus colaboradores distinguen tres épocas con distintas características. La primera de ellas sería la era «pre-Gutenberg» se caracterizaba por su fluidez.

La cultura no se transmitía de manera escrita, por lo que era efímera, difícil de almacenar en un soporte físico, pero fácilmente compartible y flexible, es decir, podía ser cambiada.

Es la imprenta la que introduce una idea de fijación, de permanencia, de estabilidad y autoridad. La actual era digital hace que nos movamos a un nuevo paradigma, a uno que, paradójicamente, comparte muchas características con el paradigma anterior a la invención de la imprenta. La era «post-Gutenberg» recupera la fluidez de la forma de producir y difundir los productos culturales de la era «pre-Gutenberg».

En el medio digital se pierden la idea de autoridad, individualidad y fijación de la imprenta. En este nuevo paradigma la conexión fluida que permite la palabra digital hace que los objetos digitales sean considerados más colectivos, más propicios para poder ser apropiados por cualquiera y modificados, más aptos para usarse en otros contextos.

El cambio fundamental al que apuntan los autores es la concepción de la realidad más ligada a la idea de una red de conexiones que a una estructura de pertenencias. En este sentido, la cultura pre-imprenta, predominantemente oral, se transmitía de persona a persona, llegaba a alguien, cambiaba, se difundía.

Con el libro impreso pasa a estar contenida en un objeto reproducible, pero no modificable. En la era de la imprenta la palabra escrita se vuelve estable e inmutable, al tiempo que se generaliza su difusión a una escala nunca vista antes.

La tesis del paréntesis de Gutenberg defiende que Internet ha supuesto el cambio a una nueva forma de escribir, pues al funcionar más como una red de conexiones que como un contenedor, la cultura digital se caracteriza por una forma de escritura más colectiva, cambiante y efímera.

Un buen ejemplo de esto es, precisamente, el propio foro del proyecto del paréntesis de Gutenberg. El sitio web estuvo disponible en el MIT, después en la University of Southern Denmark hasta aproximadamente y, actualmente, el proyecto ya no está accesible, lo que de alguna manera apoya sus principales tesis.

Como vemos, la escritura ha sido la protagonista de grandes cambios culturales y ha sabido ir adaptándose a distintas épocas y medios, transformándose con ellos. Desde el punto de vista de la comunicación, la escritura pone en el centro del proceso al lector.

Es él, tanto en el papel como en la pantalla, el que lleva la iniciativa en el proceso comunicativo: elige qué leer, qué repetir, qué abandonar. Esto explica la trascendencia que el lector ha adquirido, por ejemplo, en la teoría literaria contemporánea teorías de la recepción, pragmáticas , pero también la importancia actual de la publicidad para cualquier producto cultural.

La tecnología ha permitido cifrar no únicamente el lenguaje, sino también la voz y la imagen. Estamos ante la era del poder del receptor. Cole, T. Baltimore, JHU Press.

Freidemberg, D. En VV. Buenos Aires, Centro editor de América latina. Havelock, E. La musa aprende a escribir: Reflexiones sobre oralidad y escritura desde la Antigüedad hasta el presente.

Barcelona, Paidos. Ong, W. Ciudad de México, Fondo de Cultura Económica. Pettitt, T. Quasthoff, U. Berlin, Walter de Gruyter. Ventris, M. Cambridge, University Press. Zumthor, P. Minneapolis, Univ Of Minnesota Press. Profesora Titular en la Universidad Nacional de Educación a Distancia UNED.

Es doctora en Literatura Española por la UNED. Obtuvo el "XVI premio Mariano Rodríguez para jóvenes investigadores" Cuenta con más de 12 años de experiencia en docencia universitaria de grado y posgrado.

Sus líneas de investigación están relacionadas con la poesía y las Humanidades Digitales, especialmente en lo que se refiere al tratamiento computacional de conceptos métricos y estilísticos. Guarda mi nombre, correo electrónico y web en este navegador para la próxima vez que comente.

Cómo la escritura transforma la cultura De lo oral a lo digital. LA ESCRITURA. Compartir 1. Cómo la escritura transforma la cultura. La escritura, como tecnología relativamente reciente, ha sabido ir adaptándose a distintas épocas y medios transformándose con ellos.

Los distintos canales en los que se ha ido plasmando piedra, papiro, pergamino, papel, pantalla han marcado grandes cambios culturales para el ser humano. Desde la fijación del pensamiento desligado de la memoria o la posterior idea de autor original, hasta la actual pérdida de identidad del autor, mezcla, préstamo en los productos escritos de los medios digitales y su carácter efímero.

La palabra escrita juega un papel tan relevante en nuestras vidas que sus características en cada época han ido modificando nuestra sociedad.

El Juego en el Aprendizaje de la Escritura. Buenos Aires: BONUM. doi:ISBN: Nunes de Almeida, P. (). Educación lúdica: técnicas y Resumen: Victoria de Stefano escribe un tipo de literatura autorreferencial. En la estructura de sus novelas, se hace una reflexión La escritura de los niños se transcribió tal como se produjo, interviniendo sólo para corregir los errores ortográficos, lo cual facilita su lectura. La

4 secretos increíbles revelados al descifrar lo escrito en tabletas de hace 5.000 años

Video

Leer y escribir a través del juego - Myrna García - TEDxUANL

Descubre cómo la escritura puede llevarte a la victoria en el juego - juego reúne todo lo mencionado para aprender en interacción con los compañeros, se lleva Victoria que era como podemos notar se encuentra en el nivel El Juego en el Aprendizaje de la Escritura. Buenos Aires: BONUM. doi:ISBN: Nunes de Almeida, P. (). Educación lúdica: técnicas y Resumen: Victoria de Stefano escribe un tipo de literatura autorreferencial. En la estructura de sus novelas, se hace una reflexión La escritura de los niños se transcribió tal como se produjo, interviniendo sólo para corregir los errores ortográficos, lo cual facilita su lectura. La

En dicho evento, la idea es rescatar a un personaje encerrado en algún lugar escondido en las Catacumbas de Temma, dentro de Throguel. Como se mencionó, otra parte importante de la novela precisamente consiste en la reproducción simulada de chats entre los jugadores de Throguel, chats destacados en el libro impreso por una escritura blanca sobre páginas negras, casi como un negativo en el sentido de lo contrario del mundo real, con seudónimos, signos y lenguajes propios del mundo de los gamers.

Esta parte de los chats ocupa, a lo largo de la novela, cada vez más espacio y refuerza la idea de la construcción híbrida entre literatura y videojuego, entre lenguaje literario, lenguaje técnico y jerga de los gamers ; sin recurrir nunca, no obstante, a la inserción de imágenes o dibujos que muestren las figuras y personajes del juego, hecho que se puede considerar casi un gesto iconoclasta centrándose en signos y lenguajes, más que en lo figurativo.

En cierta medida, al leer estos chats , las lectoras y los lectores se convierten en jugadores, en observadores de los movimientos de quienes avanzan. El lenguaje del chat, el diálogo constante, permite imaginar lo que sucede dentro del juego sin necesidad de mostrarlo o describirlo.

En la diferencia intermedial yace lo original de esta propuesta, porque visibiliza el estatus de la escritura y de la lectura como juegos de la imaginación. A su vez, el diálogo como motor de la acción en la literatura, si bien es un recurso utilizado hace bastante tiempo por diferentes autores, se actualiza en la contemporaneidad debido a que la comunicación textual es parte fundamental de las tecnologías de conectividad digitales.

No solo se entiende el cómo y para qué se utiliza, sino que también su importancia social y cultural en la actual cultura digital de hiperconexión. En este contexto destaca la utilización de textualidades diversas por parte de Meneses. El libro, como se dijo, contrasta la vida real con la vida dentro del videojuego.

En este último confluyen el chat , las pantallas de loading y las entradas del blog. Por su parte, si bien la gran mayoría de los fragmentos de la vida real están relatados en primera persona, uno de los capítulos está conformado exclusivamente de la resolución judicial que otorgó la tutela de Hana a su tía y no a Alfonso.

Este momento de la novela está redactado con el lenguaje propio de textos oficiales ligados a la ley y a lo judicial: un lenguaje complejo, redundante y tedioso. VISTOS: se reproduce la sentencia en alzada de fecha seis de agosto de dos mil trece, escrita a fojas 29, excepto sus considerandos 3°, 4° y 5° que se eliminan.

Dicha cita, extraída del fallo judicial, se encuentra inmediatamente después del primer chat , intensificando así el contraste entre ambas textualidades. Además, se extiende por casi diez páginas, sin puntos aparte.

Si bien este recurso no es utilizado nuevamente en la novela, en relación con la vida real, es importante para destacar aquel contraste entre ambas realidades. Es el único momento, fuera del videojuego, en que la voz de Alfonso no es el motor narrativo. La tensión existe entre el lenguaje del chat, amistoso y coloquial, en conjunto con el conocimiento y dominio de Throguel por parte de Alfonso plasmado en su blog, contra aquel lenguaje tedioso y denso del fallo judicial.

Se intensifica, entonces, la hostilidad de aquel mundo fuera del videojuego, donde el protagonista no posee dominio de las circunstancias, como tampoco completo entendimiento de cómo funciona. Alfonso, en el mundo real, no domina las reglas del juego, al menos no en la lógica dentro de Throguel Online.

Así, la figura principal del relato es el rescate de Hana, lo que finalmente une, a nivel temático, la narración en primera persona con el videojuego, fundiendo ambos planos. Dicho personaje es escogido al azar por el videojuego y los demás deben luchar para encontrarlo.

Hana resulta ser aquel personaje y, tal como en la vida real, Alfonso debe rescatarla. Ahora bien, el conflicto principal dentro del videojuego es que, si el Intento de Rebelión fracasa, el personaje no podrá salir del encierro hasta que se efectúe un segundo Intento. Como se mencionó, estos eventos toman meses para poder prepararse, por lo que el fracaso implica que dicho personaje encerrado quedará inutilizable para su usuario, sin importar cuántos niveles tenga o qué tan avanzado esté en el juego.

De hecho, algunos personajes llegan a afirmar que es más fácil empezar el juego desde cero en vez de esperar el rescate tras una misión fallida. Se establece el paralelo entre la Catacumba y la casa de la tía Magaly, confluyendo ambos mundos que antes estaban separados. Sin embargo, de repente se interrumpe el juego y con él la misión: comienza a temblar en Chile y el sismo provoca un corte de luz y de internet.

Finalmente, el temblor devuelve forzosamente a Alfonso al mundo real, a la vez demostrándole la fragilidad de su relación con Hana, mediante también la fragilidad de aquel mundo creado dentro de lo digital.

En este punto el escape vuelve a su normalidad, es decir, el escape es hacia Throguel, porque el videojuego no está en paralelo con la vida real, sino que está dentro de la misma. El libro de Meneses es un artefacto intermedial de la era cibernética y digital que juega con dos dimensiones: el relato documental de la vida en la villa santiaguina y el juego virtual en línea, desarrollado mediante el recurso del chat.

En distintos niveles el autor demuestra la importancia de los videojuegos para su generación, porque representa a aquellas personas que vivieron el cambio tecnológico en la infancia. Los videojuegos no son solo entretención y escapismo, sino que en ellos está la posibilidad de generar otras comunidades y otras realidades alternativas, pese a aquella fragilidad al final de la novela.

La forma que tiene Alfonso de interpretar el mundo está condicionada por aquellas relaciones digitales conectadas que ha establecido. Como contrapunto se puede mencionar Panaderos , en la que, si bien el videojuego no es el tema principal ni el motor narrativo de la obra, se encuentra presente en varios momentos como un medio de escape e, incluso, como forma de interpretar la realidad del protagonista.

El personaje hace referencia a que en varios momentos se encierra a jugar Play Station, en donde supera diferentes mundos y niveles en diferentes videojuegos.

El control de su vida es interpretado como si se tratase de un videojuego, porque, tal como Alfonso, es dentro de los videojuegos donde posee dominio de sus circunstancias, donde con su propio esfuerzo puede superar las más difíciles misiones.

Respecto del relato documental, se puede pensar en textos de otras y otros autores, como la novela Fuerzas especiales , de Diamela Eltit, en la que también aparece un cíber como punto de encuentro entre personajes encerrados en los bloques de un barrio, marginalizados por una sociedad neoliberal que produce desintegración y destrucción en las vidas de gran parte de su población.

Sin embargo, la atomización y disgregación de los grupos humanos, en Throguel se encuentra contrarrestada por la creación de comunidades virtuales.

Son clanes que luchan juntos contra las bestias y enemigos de cualquier tipo, y refuerzan los vínculos entre ellos, ciertamente entre personajes anónimos y distantes, porque en la novela solo se sugieren algunas conexiones entre ellos en el mundo real, y solo comparten un espacio virtual dedicado al juego: el continente Throguel.

Meneses ocupa el juego literario con la tecnología cibernética y el videojuego para señalar planos de acción y una vida de afectos más allá de la vida social y real que está en crisis. Throguel juego y Throguel Online son, en cierto sentido, utopías sociales contemporáneas que muestran formas nuevas de interacción y de comunicación en un mundo digital.

Es admisible señalar que no se está ante un texto metarreflexivo y crítico acerca del mundo cibernético e hipercapitalista, sino de un intento de poner en escena la ambigüedad de las convivencias en el registro de una realidad cruel y hostil, frente a una victoria deseada y posible en un mundo virtual; ciertamente interrumpida por el efecto del sismo que corta la electricidad y que sorprende a los jugadores en misión de rescate para devolverlos a su vida dura e irrevocable.

Precisamente, en Throguel Online se establece esta tensión entre el mundo real, donde la precariedad recae sobre el cuerpo que lucha por sobrevivir y salir adelante, y el juego ya no solo como mero escapismo, sino como única posibilidad de soñar y generar lazos en colectividad. Podemos concluir que esta novela presenta la tensión entre la vida real y el videojuego en relación con construir un lugar propio mediante lógicas diferentes.

La novela utiliza recursos propios de la era digital para desarrollar la acción dentro del videojuego, haciendo un juego literario con el chat como textualidad propia de las relaciones establecidas mediante la conectividad en Internet.

Es más, como se indicó, los lazos creados entre Alfonso, sus amigos y su hermana, por intermedio de Throguel, son más fuertes que los lazos con sus vecinos de la villa. Amaro, Lorena Ganarse el pan, Palabra pública acceso 24 de septiembre de Blondeau, Oliver et al Capitalismo cognitivo, propiedad intelectual y creación colectiva.

Traficantes de sueños. Bolter, Jay y Richard Grusin Understanding New Media. MIT Press. Bongers, Wolfgang Literatura y cine fuera de sí: reflexiones sobre la intermedialidad en torno a Cinco metros de poemas de Carlos Oquendo de Amat. Profundidad de campo.

Des-encuentros cine-literatura en el siglo XX y XXI pp. Metales pesados [ Links ]. Bridle, James La nueva edad oscura: La tecnología y el fin del futuro. Costa, Flavia Biopolítica informacional. Apuntes sobre las tecnologías de gobierno de los públicos en las sociedades de control.

Espacios Nueva Serie 7: Cremin, Colin , Exploring Videogames with Deleuze and Guattari. Towards an affective theory of form. De los Ríos, Valeria Espectros de luz. Tecnologías visuales en la literatura latinoamericana , Santiago. Cuarto Propio. Eltit, Diamela Una forma extrema de poner el ser en relación a aquello que lo motiva a escribir.

Pero también hay un cuerpo pulsional que se pone en juego al momento de sentarse a la máquina de escribir y comenzar a tipear. Aunque no sea del mismo modo, el compromiso del cuerpo se requiere en ambos casos, tanto para ocupar el rol de un investigador en movimiento, como para ser un autor escribiendo cuentos policiales o cuentos sobre recuerdos de infancia o que toquen a la novela familiar; incluso toda la serie de cuentos que Walsh escribió y que bordean de manera tan inquietante lo ominoso.

Allí el escritor santafesino dice:. La escritura, en el sentido grafológico, perfectamente individualizado, lleva las marcas del cuerpo que la ha sembrado en la página. Y ese cuerpo, cuyos innumerables signos pueden seguirse en los trazos de lo escrito, se deposita poco a poco, a lo largo de los años, en la obra que es, según la vieja denominación latina, también ella, un corpus.

Escribir es, así, una especie de traslado en que lo vivido pasa, a través del tiempo, de un cuerpo al otro. Volviendo a Duras en su ya citado libro Escribir ella dice:. No: con la desesperación. Qué desesperación, no sé su nombre. Escribir junto a lo que precede al escrito es siempre estropearlo.

Y sin embargo hay que aceptarlo: estropear el fallo es volver sobre otro libro, un posible otro de ese mismo libro. Cuando un escritor escribe revela quién es y lo que ha vivido, lo que ha marcado su existencia.

No me refiero a la constatación o el rastreo de lo efectivamente ocurrido o el dato biográfico que pueda leerse en la letra de un escritor. Más bien, lo que queda revelado es la singularidad propia del autor ligada a una ética, una poética y un compromiso con la palabra escrita que es irrepetible.

El oficio de escribir se encarna en un cuerpo que hace de la marca de su singularidad una narrativa propia, una voz propia. Rodolfo Walsh como trabajador de la palabra escrita, posee una marca de identidad que se encuentra presente en toda su obra, es decir, es su propio modo de habitar el lenguaje: la marca del misterio y el enigma, la violencia, lo testimonial, las voces de los protagonistas en su singularidad máxima, atender a ese detalle que hace a la marca de identidad de quién habla, y que debe ser escuchado si se quiere contar su historia, el uso de distintos registros discursivos como resultado de la sociedad que los produce, la memoria, su escritura siempre contra el olvido.

Walsh poseía una poética propia que los verdugos de la última dictadura militar estaban decididos a acallar. Su muerte fue el castigo por lo que Walsh había escrito desde que su pluma empezó a rodar.

No se le perdonó que pusiera en primer plano las voces de las víctimas que el poder dictatorial había querido aniquilar: la del obrero subversivo, la del luchador guerrillero. Las patotas de la ESMA lo asesinaron por lo que escribió pero apuesto a que también lo hicieron por lo que podría haber escrito después de la Carta Abierta a la Junta Militar , que sería el epílogo a su vida.

Sin dudas, hubiese escrito mucho más de lo que puedo imaginar. No tenemos esos textos pero están todos los que el autor sí escribió. Desaparecer un cuerpo no alcanzó para borrar una existencia.

Zambrano y Blanchot: decir con la escritura. A partir de dos tesis formuladas por María Zambrano en el texto Por qué se escribe surge el tema que lleva por título este trabajo en torno al acto de decir con la escritura y las preguntas que orientan la organización de su contenido.

Estas tesis son dos:. La primera tesis articula, por un lado, hablar y escribir con el decir y, al mismo tiempo, aparece una disyunción, una incompatibilidad entre estos dos actos: el acto de hablar y el acto de escribir. Me voy a ocupar, en primer lugar, del acto de decir con la escritura, para después abrir la pregunta por la causa del rechazo que el escritor hace de decir con su propia voz.

De la segunda tesis se puede desprender una lectura según la cuál, Zambrano sostiene que del acto de decir con la escritura sí nos haríamos responsables, pero del acto de decir con la palabra, no. Tesis que, sin ser explícita en el texto, se puede inferir de esa afirmación que pretendo cuestionar.

Si hablamos del acto, hablamos de la responsabilidad y si hablamos del acto y de la responsabilidad, la cuestión del sujeto es ineludible. De por sí, el acto se opone a la indeterminación subjetiva. Por la responsabilidad se restituye el acto al sujeto.

Acto del sujeto y responsabilidad van ligados. Articular el decir con el acto de hablar y el acto de escribir es también anudar ambos actos de un sujeto con la responsabilidad. Escribir se convierte en una terrible responsabilidad , escribe Blanchot i. Del desencuentro en el diálogo al acto de escribir.

Habiendo un hablar, ¿por qué escribir? Esta pregunta se la hace Zambrano en este texto que me sirve de referencia. En él transmite el desencuentro que entre los seres humanos se produce cuando hablamos a otro y hacemos la experiencia de decir con la palabra; y esa palabra, aunque ha sido oída, no ha sido acogida, no ha sido escuchada.

Esto nos ocurre a todos los seres humanos en aquellos momentos en que la escucha está parcialmente saturada, y cuando esto pasa, se escucha sólo lo que se dice en nosotros. Escuchar al otro significa en definitiva decir lo preciso para que él deje acudir en él mismo su propio decir.

De ese desencuentro con el Otro de la palabra, que nos ha dejado sin poder responder, sin posibilidad de decir hablando, nace la necesidad de escribir y de decir escribiendo eso que no pudo ser dicho. Se escribe para reconquistar la derrota sufrida siempre que hemos hablado largamente … Y la victoria sólo puede darse allí donde ha sido sufrida la derrota, en las mismas palabras.

Estas mismas palabras tendrán ahora, en el escribir distinta función; no estarán al servicio del momento opresor; ya no servirán para justificarnos ante el ataque momentáneo, sino que partiendo de nuestro ser en recogimiento, irán a defendernos ante la totalidad de los momentos, ante la totalidad de las circunstancias ….

Hay en el escribir un retener las palabras, como en el hablar hay un soltarlas, un desprenderse de ellas [p. Zambrano escribe acerca de una experiencia dolorosa por el desencuentro con la palabra hablada no como algo singular, sino común para todos los seres humanos.

Es como decir que cuando hablamos, el desencuentro está asegurado. La pregunta que me planteo es por la razón, por el grado de desencuentro que se ha producido y cómo cada sujeto ha sido afectado por ello; con lo cual la actitud ante esa experiencia tendrá respuestas distintas.

Para algunos, el grado de sufrimiento es tan grande que ya han renunciado para siempre al deseo de ser escuchados y pueden optar por un mutismo total. Otros se quejan de su sufrimiento. El escritor, por el contrario, no usa la palabra para hablar de su sufrimiento, no lo hace escuchar; hace otra cosa que quejarse, hace una obra.

Busca, a través de la escritura, un modo de objetivar ese sufrimiento. Cuando hablamos a otro, el valor del acto comienza por el valor del acto de decir: dignidad de la responsabilidad de la palabra y valor de decir, de hablar en nombre propio dirigiéndose al Otro, ese Otro como lugar simbólico, desde el cual podría acoger nuestra palabra.

Sin embargo, para Zambrano, esta perspectiva de diálogo la concibe fracasada de antemano. Parece como si hablara de la vivencia de un encuentro fracasado donde dos decires, por turnos, no se han podido dar.

El acto de escritura nace,. Para ella, de la derrota del hablar y como en continuidad, por su deseo de decir, nace en el escritor la exigencia de escribir.

El escritor renuncia a hablar porque desea decir otra cosa escribiendo p. Para decir otra cosa el escritor hace un pacto con el silencio y busca hacer callar la palabra vacía, el parloteo, la vanidad del discurso común para decir otra cosa p.

Si es cierta la tesis de Zambrano de que se escribe para superar esa derrota sufrida en el diálogo, que promueve el acto de escribir, lo que no queda cuestionado es la razón de por qué el escritor renuncia a hablar, dando por sentado que esa mala experiencia sufrida una primera vez, será repetida en lo sucesivo con otros sujetos de la interlocución.

Entonces me pregunto: ¿por qué el escritor no cree en el diálogo? Esta pregunta referida al escritor, también es extrapolable a la dificultad de muchas personas, cuyo nivel de sufrimiento es de tal envergadura, que ya han perdido la esperanza de ser escuchados.

Lo que Zambrano pone de manifiesto es el problema que para el escritor supone soportar el discurso banal que nos invade como el ruido y que tiene el efecto de ensordecernos, de anestesiar nuestra facultad de crítica, de discernimiento y de opinión.

Lo que hace el escritor es apartarse del parloteo del discurso común para ir a buscar, en el silencio, un decir singular con la escritura. Es gracias a la escritura que puede satisfacer esa necesidad de decir, imposible de satisfacer. De ese pacto con el silencio y de esa renuncia a hablar, nace el acto de la escritura, para Zambrano.

En el mismo sentido, Blanchot señala:. Escribir es hacerse eco de lo que no puede dejar de hablar y por eso, para convertirme en eco, de alguna manera debo imponerle silencio ii. El decir en el acto de escribir. Hablar y escribir comparten entre sí una materialidad en el juego significante del lenguaje.

Los dos actos son modos de decir. Sin embargo lo escrito no es una variante del habla. La experiencia de hablar no es la experiencia de escribir. La experiencia de hablar se despliega completamente en y por la palabra, la escritura literaria, por el contrario, va contra la palabra.

Eduardo Jozami en jugo biografía del escritor[ 1 ] la define como una llrvarte de la denuncia. El psicoanálisis no es respaldo para un sentar y asentar al autor Ddscubre un cómodo sillón, o divanizarlo y divinizarlo Online Orphelins Betting una biografía que diagnostique el sentido de su texto-hijo ¿cómo sería, por cierto, prestarle el oído como si sus palabras le pertenecieran, como si no fuera él hablado por ellas? Las palabras de la escritura no son las palabras del habla, son fragmentos de carne, de la carne del lenguaje que el habla no deja de excluir vii. Sin embargo, para Zambrano, esta perspectiva de diálogo la concibe fracasada de antemano. Más leídas.

Related Post

2 thoughts on “Descubre cómo la escritura puede llevarte a la victoria en el juego”

Добавить комментарий

Ваш e-mail не будет опубликован. Обязательные поля помечены *